Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino" Año XXi

31 de Agosto de 2004   

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Agua y Seguridad Energética

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Por Dr. Allan R. Hoffman, Analista Principal del Departamento de Energía de los EE.UU. (DOE), se desempeñó como secretario en la Oficina de Eficiciencia Energética y Renovables. Es también consejero del  IAGS.
 

La seguridad energética de los Estados Unidos está muy vinculada con el estado de sus recursos de agua. Éstos no de podrán considerar asegurados si EE.UU. no alcanza su seguridad energética en los próximos años y décadas venideras. Al mismo tiempo, la seguridad del agua no podrá estar garantizada sin prestar una atención cuidadosa a las cuestiones energéticas. Los dos asuntos están inextricablemente ligados como los pretende establecer este artículo.

La seguridad energética de una nación descansa en dos principios -usar menos energía para servir las necesidades y acceso a las tecnologías que proveen confiablemente diversas fuentes energéticas compatibles con el medioambiente. Muchas formas de energía dependen de la disponibilidad de agua -por ejemplo, la producción de electricidad mediante centrales hidráulicas que aprovecha la energía cinética de las caídas de agua para convertir esa fuerza en electricidad. Las plantas térmicas, en las que el combustible fósil, nuclear y/o biomasa  son utilizados para calentar agua para alimentar una turbina de vapor, requieren grandes cantidades de agua para ser empleada como refrigerante.

Lo mismo es válido para las plantas geotérmicas. El agua también juega un rol de importancia en la producción de los combustibles fósiles mediante la inyección en los campos petrolíferos para incrementar su producción; y su uso en la producción petrolera "no convencional" moderna.

En el futuro, si nos movemos más agresivamente hacia la economía del hidrógeno, se requerirán grandes cantidades de agua para producir el hidrógeno necesario vía electrólisis.

La seguridad en materia de agua puede definirse, por su parte, como la habilidad para acceder a suficiente cantidad de agua limpia para sostener estándares adecuados de alimentos y producción de bienes, servicio sanitario  y salubridad.

Esto tiene importancia creciente porque los datos muestran que el mundo ya está enfrentando falta de agua en muchas partes del mundo en desarrollo, y el problema se convertirá en una situación más difundida en los próximos años, incluyendo a los Estados Unidos. Desde que la seguridad energética se convirtió en una prioridad nacional en el período inmediato posterior al embargo petrolero realizado por los países árabes en 1973/74, el agua está destinada a convertirse también en una prioridad nacional y global. Como parte central del problema de adquirir seguridad en materia de agua se plantea la necesidad de contar con energía suficiente para extraer agua de los acuíferos subterráneos, transportar agua a través de canales y cañerías, administrar y tratar el agua para su reutilización, y desalinización de agua salobre y del mar para alcanzar la utilización de nuevos recursos de agua.

Otros vínculos indirectos entre el agua y la energía también son interesantes. La producción y uso de energía produce emisiones capaces de contaminar la superficie y las profundidades de las reservas de agua. La capacidad de movilizar cargas a través de canales y ríos impactan la cantidad de energía requerida para movilizar bienes en la nación dado que el movimiento de varga a través de las vías navegables utiliza mucho menos intensivamente la energía que si lo hicieran por tierra ya sea mediante el ferrocarril o los camiones. Si se resolviera limitar el uso del agua y de las vías navegables, entonces nos veríamos obligados a utilizar mucha más energía para mover los bienes a lo largo y ancho del territorio. Esto impactaría, sin duda alguna, sobre nuestra seguridad energética.

Agua y energía están también relacionadas en otro sentido. Energía, en términos absolutos, no está faltando en el mundo. El uso total anual de energía comercial en el mundo está en el orden de los 400 cuatrillones de BTU (400 Quads), y el sol aporta aproximadamente 6.000.000 de Quads de energía radiante en la atmósfera terrestre cada año. Lo que está faltando no es energía entonces sino "energía barata", que pueda ser comprada por la gente.

Lo mismo puede decirse respecto del agua. Este recurso, en términos absolutos, no falta de ninguna manera en el mundo. La tierra es un planeta rico en agua, y el consumo anual animal y humano apenas se llega al 1% del suministro de agua del planeta. Lo que está faltando es agua potable barata, agua limpia que pueda ser comprada por la gente.

La política energética y de agua pueden expresarse en términos similares. La primera prioridad de la política energética debería ser la utilización inteligente y eficiente de todas las fuentes disponibles. Lo mismo es cierto para el agua -la prioridad debería ser otorgada, al uso inteligente y eficiente de las fuentes disponibles del recurso. También es cierto que después de focalizar el esfuerzo en el uso eficiente de los recursos existentes hay que concentrarse en el descubrimiento de nuevas fuentes de agua y energía que sea sostenibles a la luz de los requerimientos medioambientales.

Es importante entender que la seguridad en materia de agua es una amenaza que se hará muy real durante el siglo XXI, comprendiendo las implicancias para el suministro de energía. Comenzaremos con un breve análisis de la situación global del agua en el mundo.

El suministro de agua total de la tierra está estimado en 330.0000 millones de millas cúbicas, y cada milla cúbica contiene más de un trillón de galones de agua (ver fig.1).
 

Figura 1

El problema es que el 96% de esos 317 millones de millas cúbicas se encuentra en los océanos y es salado (35.000 partes por millón de sales disueltas). Otros 7 millones de millas cúbicas está concentrada en forma de hielo en los polos y glaciares, y 3.1 millones en la atmósfera terrestre. El agua subterránea, los lagos de agua dulce y los ríos cuentan otros 2 millones de millas cúbicas de agua fresca. El resultado neto es que el 99.7% de toda el agua del planeta no es apto para el consumo humano y animal. Del remanente 0.3% mucho es inaccesible en función de localización y de la profundidad, y la amplia mayoría del agua para consumo humano y animal -mucho menos del 1% del suministro total- está depositada debajo del suelo.

Una importante característica de los recursos de agua potable en la tierra es su distribución no uniforme alrededor del globo. El agua, para la cual no hay substituto posible, ha sido siempre el recurso más preciado de la humanidad. La lucha por el control de los recursos de agua ha marcado la historia económica y política, y el agua ha sido causa de tensiones todas las veces que ha sido compartida como recursos entre poblaciones vecinas.

Globalmente, existen 215 ríos internacionales y 300 cuencas subterráneas y acuíferos compartidos por dos o más naciones.

Las tensiones a lo largo y ancho del mundo relacionadas con el dominio o control del agua tienen implicancias para la seguridad nacional de los Estados Unidos. En Oriente Medio, por ejemplo, el agua es fuente de conflicto no sólo entre Israel y sus vecinos árabes, también entre Egipto y Sudán, y Siria y Turquía e Irak. Muchos ya han olvidado que el desarrollo del conflicto que desembocó en la guerra de 1967, que impacta la política internacional de nuestros días, fueron desencadenados por una disputa por el control del agua del Río Jordán, entre Israel y Siria. El conflicto por el agua agrega extraordinaria inestabilidad a la una región de la cual los Estados Unidos dependen pesadamente para su abastecimiento de petróleo. La continuidad o la inflamación de esos conflictos podría conducir a un corte abrupto del flujo de recursos energéticos hacia occidente, como ya aconteció en la década del '70.

El crecimiento demográfico y el desarrollo económico están conduciendo a una demanda creciente por las fuentes de agua, y la demanda de agua se ha más que triplicado en el último medio siglo. Globalmente, el mayor uso de agua dulce es la agricultura, contabilizando alrededor de tres cuartas partes del uso total. En África, esta fracción alcanza al 90%. En los Estados Unidos contabiliza un 39% del agua potable, la misma cantidad que se emplea en la refrigeración del las usinas termoeléctricas.

Una prospectiva de este recurso no es alentador. El retiro de agua estimada para el año 2000 fue de 1000 millas cúbicas (4000 km3), cerca del 30% del total del agua dulce accesible. Para el año 2025 esta parte podría llegar al 70%. El bombeo de agua subterránea por los granjeros de todo el mundo en la actualidad excede la capacidad de recuperación natural del recurso por más de 160 km3, 4% del total de los retiros de agua del sistema.

¿Qué tan grave es la situación actual? La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que globalmente 1.100 millones de personas no tienen acceso a fuentes de agua dulce, y otros 2.400 millones carecen de acceso a sistemas sanitarios básicos. 1.000 m3 es la cantidad anual de agua requerida per cápita para dar satisfacción a las necesidades humanas básicas. En 1995, 166 millones de personas en 18 países ya vivían por debajo de estos niveles. Según las proyecciones, la disponibilidad de agua para el año 2050 caerá por debajo de estos niveles para 1700 millones de personas viviendo en 39 países. La carencia de agua es una plaga que afecta en la actualidad a casi todos los países en el Norte de África y en Medio Oriente.

Existen impactos muy significativos para la salud debido a esta insuficiencia de agua potable. Las enfermedades transmitidas por el agua son causantes del 80% de las infecciones del mundo en desarrollo. Casi 4000 millones de casos de diarrea ocurren cada año. 200 millones de personas en 74 países se infectar contrayendo el parásito causante de la esquistosomiasis. Gusanos intestinales infectan al 10% de la población de las naciones subdesarrolladas. Se ha estimado que 6 millones de personas son cegadas por tracoma, y que la población en riesgo es de 500 millones.

¿Cuánta energía se necesita para proveer servicios de agua?. Como se puntualizó antes, la energía se necesita para bombar agua desde las profundidades en los acuíferos, también para enviar esos caudales a través de canales y cañerías, para controlar el flujo del líquido y para tratar las aguas servidas,  para desalinizar aguas salobres y del mar. Globalmente, la energía comercial consumida para provisión de agua es más de 26 Quads, 7% del consumo total mundial. Algunos ejemplos específicos siguen:

1. Extracción de agua subterránea

Potencia requerida = (tasa de flujo del agua) x (densidad del agua) x cabeza

Por ejemplo, para extraer agua de una profundidad de 100 pies a una tasa de flujo de 20 galones por minuto, asumiendo una eficiencia del sistema de bombeo del 50%, requiere un HP de potencia.
 

2.- Bombeo de agua a través de cañerías

Potencia requerida = (tasa de flujo del agua) x (densidad del agua) x (H + HL) donde H es la elevación de agua desde la bomba hasta la cañería y HL es la pérdida de potencia del agua al pasar por la cañería.

Por ejemplo, movilizando agua montaña arriba 100 pies por segundo a través de una cañería que tiene una milla de largo 2 dos pulgadas de diámetro requiere 4.8 HP de potencia.

3.- Energía necesaria para tratamiento de agua

En la actualidad la tasa de energía utilizada para tratamiento de agua en estudios realizados para el sur de California es de 652 kWh por acre-pié (AF) donde un AF = 325.853 galones.

4.- Energía necesaria para desalinización

Existe un amplio acuerdo en que será necesario recurrir a la desalinización para satisfacer las necesidades de una población creciente. Los costos de la energía son la mayor barrera para su mayor utilización. En todo el mundo, más de 15000 unidades están produciendo más de 32 millones de metros cúbicos de agua potable por día. 52% de esta capacidad está instalada en Oriente Medio, mayormente en Arabia Saudita donde 30 plantas de desalinización abastecen el 70% de las necesidades del reino en cuanto a agua para beber y hay varias plantas más en construcción. Norteamérica tiene 16%, Asia 12%, Europa 13%, África 4%, América Central 3% y Australia 0.3%. Las dos tecnologías más empleadas en desalinización son la osmosis reversa (RO 44% de los casos) y la destilación multi-etapa (40% de los casos). Los requerimientos energéticos, exclusivamente para pre-tratamiento, disposición de las sales y trasporte del agua son: RO: 5.800-12.000 kWh/AF (4.7-5.7 kWh/m3) y destilación: 28.500-33.000 kWh/AF (23-27 kWh/m3).

El retiro de agua en los Estados Unidos durante el año 2000 se muestran en la figura 2. El agua usada en refrigeración de usinas termoeléctricas es el mayor índice de utilización si se considera el total del agua retirada (dulce y salada). Una planta termoeléctrica de 500 MW requiere 7000 galones por minuto (10.1 millones de galones por día). De los 195 millones de galones utilizados diariamente en el año 2000 como refrigerante de plantas térmicas, 70% fué agua dulce y 30% salina (sólo alrededor del 3% de esta agua es actualmente evaporada). Nacionalmente, las plantas térmicas y la irrigación de campos agrícolas contabilizaron el 39 % del uso de agua.

Figura 2

Los retiros de agua fresca en forma sostenible es un tema actual de los Estados Unidos. El rápido incremento de la demanda de agua limpia, combinada con la necesidad de proteger y asegurar en medioambiente, ha creado insuficiencias en algunas parte de los EE.UU. y harán que otras áreas del territorio se conviertan en zonas vulnerables a la falta de agua en el futuro. Por ejemplo, la asignación en California del agua del Río Colorado se redujo porque los intereses en pugna (urbanos, agrícolas y ambientalistas) no llegaron a un acuerdo sobre la forma de conservar el recurso. El acuífero fósil de Ogallala en las planicies centrales está siendo agotado por la extracción indiscriminada tanto urbana como agrícola, sin posibilidades de recuperación.

Un número creciente de disputas por el agua está desarrollándose en el este estadounidense entre Virginia y Maryland, Virginia y Carolina del Norte, y entre Geogia, Florida y Alabama. Una desalinización en gran escala se está implementando en Tampa, Florida, y hay planes para hacer lo mismo en California, Texas, Utah y Hawai.

La competencia por el agua dulce ya está limitando la producción energética. Por ejemplo, la empresa generadora Georgia Power perdió una iniciativa para traer agua desde el Río Chattahooche cuando la Agencia de Protección Ambiental ordenó a la planta de Massachusetts reducir la extracción de agua; Idaho ha denegado los derechos de agua solicitados por muchas plantas generadoras; la empresa Duke Power advirtió a Charlotte (NC) a reducir su uso del agua; y la Central Nuclear de Pennsylvania está planificando utilizar el agua de residuo proveniente de las minas de carbón. Otras empresas eléctricas han advertido que habrá una crisis de suministro se se les ordena limitar la disponibilidad de agua.

En respuesta, el Instituto de Investigación Eléctrica (EPRI) que es el brazo de desarrollo de las empresas eléctricas ha iniciado uno de sus mayores trabajos de investigación para identificar la conexión entre la disponibilidad de agua y sustentabilidad económica. Como primer paso, EPRI, que ha proyectado que el mundo necesita agregar 7.000 GW en potencia instalada para el 2050 (en la actualidad estamos sobre los 3000 GW), graficó un estudio para caracterizar la magnitud en cantidad del agua demandada y entregada, así como la calidad de esa agua, en los Estados Unidos para la próxima mitad de siglo (2000/50). Este esquema, publicado en 2002,  concluyó que "el presupuesto de agua de los EE.UU. más incierto que lo que sugieren las predicciones más confiables disponibles" ya que "el costo de la insuficiente disponibilidad de agua en los próximos 50 años puede ser grande" y que "la disponibilidad de agua puede restringir muy severamente el crecimiento eléctrico".

A Modo de Conclusión

Es importante enfatizar nuevamente que no podemos considerar asegurados nuestros recursos de agua si los EE.UU. no alcanzan la seguridad energética en los años por venir. Esto es cierto y válido para muchos otros países también, y refleja el fuerte lazo entre agua y energía, tanto como que se ha comenzado a desarrollar una crisis en torno a la seguridad del agua en todo el mundo. Tanto el agua como la energía son elementos críticos del desarrollo sustentable, una de las mayores metas de la política exterior estadounidense. Sin acceso a ambos, el crecimiento económico y la creación de empleo no tendrán lugar y la pobreza no podrá ser controlada.

Si los EE.UU. deben alcanzar la seguridad del agua y de la energía, la relación entre ambos factores debe ser reconocida y se debe actuar en consecuencia. Esto requerirá un compromiso entre el Gobierno Federal, que tiene la responsabilidad primaria por la seguridad energética, y los estados de la unión donde los temas referentes al agua históricamente han sido tratados. El Gobierno Federal y los gobiernos de los estados tienen mucho para contribuir en esa asociación de intereses, que es urgentemente necesaria para el futuro.

 

Ver: Invap: Análisis de Seguridad para una Planta de Desalinización Nuclear
        Planta de Desalinización en Trinidad & Tobago, por Francis S. Bernitz

 

About the author

Dr. Allan R. Hoffman is on detail from the U.S. Department of Energy (DOE), to serve as senior adviser to Winrock International's Clean Energy Group. Dr. Hoffman came to Washington, D.C., in 1974 as a Congressional Fellow of the American Physical Society and served in several roles, including staff scientist for the U.S. Senate Committee on Commerce, Science and Transportation; director, Advanced Energy Systems Policy Division, U.S. Department of Energy; assistant director for Industrial Programs, Energy Productivity Center, Mellon Institute; consultant and senior analyst, Office of Technology Assessment, U.S. Congress; executive director of the Committee on Science, Engineering, and Public Policy, NAS/NRC; and executive director of the National Research Council's Office of Government and External Affairs. In 1990, he returned to DOE where he has served as associate and acting deputy assistant secretary for Utility Technologies in the Office of Energy Efficiency and Renewable Energy. He also served as U.S. representative to and vice chairman of the International Energy Agency's Working Party on Renewable Energy and as U.S. representative to the World Bank's Energy and Environment Steering Committee. Dr. Hoffman holds a Ph.D. in physics from Brown University. He also is a fellow of the American Physical Society and the American Association for the Advancement of Science.


 

 

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