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Este encuentro académico, reunió a los principales
expertos en energía y seguridad para tratar de responder a las
siguientes preguntas: ¿qué tan vulnerable al terrorismo es la
infraestructura petrolera en el Golfo Pérsico?¿Qué tan vulnerables son
las rutas de transporte energético? ¿Qué tan vulnerable es el sistema
energético estadounidense? Y ¿Cómo puede EE.UU. defender al mercado
mundial de petróleo y gas de disrupciones en el abastecimiento?.
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El primer panel se enfocó a la
seguridad |
Robert C. McFarlane, quien fuera Consejero en
materia de Se-guridad Nacional du-rante la presidencia de Ronald
Reagan, y que se desempaña en la actualidad como director y CEO de la
empresa Energy & Communication Solu-tions LLC, fue el encargado de
abrir el encuentro con una presentación de los desafíos que
afronta el sistema energético global. Puntualizó las amenazas que
afronta el mercado energético mundial y los instrumentos de
estabilización que están disponibles en estos momentos. "Tenemos
alternativamente que incrementar el abastecimiento o reducir la
demanda o aplicar una combinación de ambas cosas", dijo.
Para lograrlo McFarlane propone incrementar el
suministro de petróleo y gas desde Rusia y el Mar Caspio tan rápido
como se logre desarrollar un mercado de GNL. También ha dicho que los
Estados Unidos y otros grandes consumidores de petróleo tales como
Europa y las naciones asiáticas deberían incrementar su capacidad de
almacenamiento para compensar la erosión gradual de la capacidad de
respuesta de OPEP.
Esto tendrá un beneficio de largo plazo de mantener la liquidez del
mercado. "Con mayor cantidad de depósitos de reserva podremos
superar las disrupciones en el abastecimiento más fácilmente".
Al mismo tiempo, abogó por un mayor esfuerzo para
reducir la demanda de petróleo. "Necesitamos desarrollar tecnologías
que nos liberen del petróleo y del gas...Nos espera un camino muy
sinuoso, ya que ocurrirán todo tipo de disrupciones en cada uno de los
años por venir".
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Neal
Adams: "el arma es una repentina interrupción en la provisión de
petróleo" |
El primer panel se enfocó hacia la problemática de
la seguridad. Neal Adams, autor del libro Terrorismo & Petróleo,
aportó una inquietante visión de las relaciones entre el terror y
el petróleo. "Encuentren algo dentro de esta sala que no esté hecho
con petróleo", desafió a la audiencia. De acuerdo con la tesis de Adams, el mundo está sufriendo de una adicción química y esa adicción
podría ser explotada por aquellos que quieran conmocionar la forma de
vida de las sociedades occidentales. "El petróleo es un arma efectiva. El arma es una repentina
interrupción en la provisión de petróleo. Esto se traduciría
inmediatamente en un "shock" para la economía global". Adams
puntualizó que, pocos días después del 11 de setiembre, un accidente de
gran magnitud se produjo en una planta de fertilizantes en la ciudad
de Toulouse, Francia, y remarcó "ese no fue un accidente; sino un
acto del terrorismo". Finalmente, concluyó que los terroristas son
conocidos por la adopción de tácticas que demuestran ser exitosas, y
que todo indica que "los complejos de infraestructura constituidos
por instalaciones dedicadas a los hidrocarburos pronto comenzarán a
ser atacados".
El Dr. Gal Luft, director ejecutivo del IAGS, dijo
que desde el 11 de setiembre se ha puesto crecientemente en evidencia
que las organizaciones terroristas de alcance global como Al Qaeda
han identificado al sistema energético del mundo como una zona muy
vulnerable y como un camino cierto para impactar sobre la economía
dependiente del petróleo de los Estados Unidos y del mundo en general.
"Estamos enfrentando una nueva era en la guerra contra el
terrorismo en la cual los terroristas pueden lastimarnos sin venir a
los estados Unidos. Ellos conocen nuestras vulnerabilidades". Hizo
presente que, a lo largo y ancho del mundo, las instalaciones petroleras
tales como oleoductos, refinerías son constantemente atacadas mientras
se van montando ataques a nuestras redes de transporte eléctrico.
Presentó, durante su alocución los riesgos contra los ductos y los
buques tanque y los desafíos potenciales en zonas estratégicas como
"cuellos de botella" como el Estrecho de Ormuz, Malaca y Bab el Mandeb,
donde existen grandes poblaciones de fe islámica.
Para lidiar con las interrupciones en el
abastecimiento y las fluctuaciones de los precios, Luft dijo que es
necesario que las empresas de energía aumenten sus inversiones en
medidas de seguridad. Aunque las medidas tácticas no serán
suficientes. Los consumidores y productores más importantes deberían
enfocar sus esfuerzos para reducir el tráfico en algunos puntos de
choque peligrosos. El "estratégico puente terrestre" un ducto de 150
millas que atraviesa el istmo de Kra en Tailandia y que evita el
estrecho de Malaca es un ejemplo. Desde la perspectiva de Luft es más
importante "que los consumidores de hidrocarburos comiencen a
reemplazar efectivamente la energía importada por la próxima
generación de fuentes energéticas derivadas de recursos domésticos.
Tal evolución no sólo incrementará la independencia energética para el
mundo libre sino que también minimizará la necesidad de transportar
petróleo a través del globo y, además, reducirá la
vulnerabilidad del mundo frente a un Pearl Harbor energético".
Por su parte el
Dr. Ariel Cohen, investigador de seguridad energética en la
Fundación
Heritage
planteó la situación de las
principales regiones productoras de petróleo tales como Rusia, Asia
Central, Nigeria y Venezuela. Recién llegado desde Rusia donde mantuvo
un encuentro con el Presidente Vladimir Putin, refirió que su
impresión que Rusia está luchando por protegerse a sí misma del avance
del terrorismo. "La infraestructura de Rusia es inadecuada para
proteger miles de kilómetros de oleoductos y gasoductos, refinerías y
terminales. Un problema similar está evidenciándose en el Cáucaso
donde se observa un crecimiento de los grupos islámicos radicalizados",
dijo.
Este punto
es especialmente importante para los mercados energéticos, desde que
las principales líneas de cañerías pasan cerca o son adyacentes a esa
área. En Nigeria, Cohen alertó contra el influjo del dinero del Golfo
que financia al movimiento islámico Wahhabi. De acuerdo
con Cohen, un nuevo grupo denominado "seguidores del Profeta"
está trabajando para implantar un sistema similar al talibán en el
norte de Nigeria. "La gente viaja y también lo hacen los terroristas"
dijo para referirse a la posibilidad que los terroristas
decidieran atacar los yacimientos petroleros del sur del país. "En
Irak hay una fábrica de terroristas anti-petrolero. La especialización
de esos individuos para volar oleoductos pronto será transmitida y
reproducida en todo el mundo...Lo que no tenemos es equipos para el
análisis adecuado y recolección de datos de inteligencia. No contamos
con suficientes analistas especializados y expertos planificadores de
políticas enfocados a la seguridad energética. Lo que nosotros
necesitamos es un esfuerzo global que incluya, trabajo de
inteligencia, auditoría de las amenazas y una sistema de persecución
de terroristas agresivo", concluyó
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Steve
Floyd: "la posibilidad de desparramar combustible quemado o
cualquier material radiactivo es extremadamente bajo" |
El segundo panel se enfocó a las amenazas internas
y la forma en que deben ser mitigadas. Kendra Martin, Gerente de
Asuntos de Seguridad en el Instituto Americano del Petróleo (API)
planteó los requerimientos para asegurar las refinerías y ductos
dentro de los Estados Unidos. Con 400 plataformas offshore, 140
refinerías, 170.000 estaciones de servicio y 150.000 millas de
cañerías de transporte de líquidos, los estados Unidos es un
país rico en objetivos para hacer atentados. Martin detalló los
pasos que está dando la industria para garantizar la seguridad de sus
instalaciones y el compromiso público y privado necesario para
lograrlo. Ella reseñó las medidas regulatorias y las interfaces entre
las compañías energéticas y el Departamento de Seguridad Interior.
Resumió que un buen sistema de información compartido entre las
empresas, el Gobierno y la comunidad de inteligencia es la base para
alcanzar la seguridad energética .
Lou Leffler, Gerente de Protección de Infraestructura Crítica de NERC
(North
American Electric Reliability Council) analizó las amenazas físicas y
cibertnéticas a la red de interconexión eléctrica. "Nuestra tarea
principal es la protección de los bienes estratégicos...estas
instalaciones son aquellas que si son destruidas o puestas fuera de
servicio podrían derivar en un colapso en el abastecimiento de
servicios para un gran número de habitantes" .
La naturaleza de la red es tal
que un ataque en cualquiera de sus partes podría repercutir a través
del sistema afectando a millones de usuarios. "Una de las mayores
debilidades de nuestro sistema es la interdependencia entre las
empresas eléctricas". Leffler también hizo mención que las
limitaciones en materia de repuestos aumenta la vulnerabilidad
potencial. "Tenemos algunos repuestos críticos pero no todos",
dijo.
Steve Floyd,
Vice-Presidente de Asuntos regulatorios en el Instituto de Energía
Nuclear (NEI) describió cómo las 103 plantas nucleares, que procuden
el 20% de la electricidad de los Estados Unidos, están siendo
protegidas. Desde Setiembre 11la industria ha tomado muchas medidas
para garantizar la seguridad en todas sus instalaciones. El número de
oficiales de seguridad ha aumentado en un 60% y ha llegado a un total
de 8000 hombres. Estos guardias reciben un entrenamiento muy exigente,
40% más intenso que el promedio de los policías. Floyd también
mencionó un estudio realizado en 2002 para verificar la resistencia de
un reactor nuclear frente a un impacto de un Boeing 767, asegurando
ante la audiendia que "la posibilidad de desparramar combustible
quemado o cualquier material radiactivo es extremadamente bajo".
Las conclusiones finales
estuvieron a cargo de James Woolsey, consejero de las dos
instituciones convocantes quien se manifestó particularmente
preocupado por el estado de la red de interconexión eléctrica. "La
red, debido a la combinación de propiedad privada y pública...y a la
naturaleza del sistema es un problema en que el país debe centrar su
atención de inmediato". Woolsey, al igual que otros oradores,
coincidió que el mejor método para proteger el sistema estadounidense
de energía frente a la amenaza del terrorismo es embarcarse en un
esfuerzo masivo para reducir la dependencia respecto del petróleo en
el sector del transporte.
Describió un conjunto de
soluciones con las que el mundo podría lograr este meta en un período
relativamente corto de tiempo. Hizo presente que mientras el hidrógeno
y los vehículos de fuel cell estarán disponibles en el futuro,
los híbridos y convertidos a híbridos ya están dentro del mercado y
que si se combinan con la capacidad de hacer funcionar muchos motores
con alcohol se podría reducir significativamente la demanda de
petróleo. El combustible en base a alcohol puede conseguirse de la
biomasa y el carbón, ambos recursos con que cuentan los Estados Unidos
al igual que naciones con creciente demanda de petróleo como China e
India. |